Principales Términos y Conceptos

Principio de Buena Fe: La buena fe (Ubérrimas Fidei) constituye un principio básico y característico de todos los contratos de seguros, que obliga a cada una de las partes a actuar con la máxima honestidad. El asegurado está obligado a describir total y claramente la naturaleza del riesgo que pretende asegurar, a fin de que el asegurador pueda decidir sobre su aceptación y aplicar la prima correcta. En cuanto al asegurador, la buena fe, le exige facilitar al asegurado una información clara y exacta de los términos del contrato, que le permitan conocer e interpretar correctamente las condiciones generales de la póliza.

Principio de Interés Asegurable: El seguro no es una apuesta y su finalidad única consiste en compensar un daño sufrido, dentro de los límites que el propio asegurado especifique. Aparece evidente, en consecuencia, que no puede existir un seguro contra un determinado riesgo si, al producirse el evento temido, no existe alguien cuyos intereses resulten perjudicados. Debe existir, en otros términos, un “interés asegurable”, que constituye el fundamento moral y práctico de todo seguro.

Definir correctamente el interés asegurable no es fácil, aunque la idea básica es suficientemente intuitiva: “interés asegurable es un interés de tal naturaleza que el evento contra el cual se asegura, pudiera causar pérdida al asegurado”.

Principio de Mutualidad: Las pérdidas de pocos son cubiertas por la contribución de muchos. Según este principio, que parece ser el primero o más antiguo, las primas pagadas por una colectividad de asegurados sirve para reponer, reparar o indemnizar las pérdidas de quienes sufran siniestros.

Asegurabilidad: Es el conjunto de circunstancias que deben concurrir en un riesgo para que la cobertura pueda ser aceptada por el asegurador. Con este propósito, los aseguradores suelen disponer la inspección del riesgo y/o la práctica de exámenes especiales, por técnicos o profesionales designados para cada caso, quienes deben emitir un informe detallando todas las características físicas y/o morales del bien por asegurar, describiendo que el riesgo sea incierto, posible, concreto, lícito y fortuito, sin descuidar mencionar todas las medidas de seguridad, sistemas de alarma y de prevención de siniestros.

Autoseguro: Es la determinación tomada por una persona, natural o jurídica, de soportar con su patrimonio las consecuencias económicas de sus propios riesgos, sin la intervención de ninguna compañía aseguradora. Este sistema es practicado, eventualmente, por grandes empresas que prefieren constituir periódicamente un fondo económico, con cuyo monto harán frente a las pérdidas económicas originadas pro sus propios siniestros.

Concepto de Valor: No existe una definición única por el concepto: “Valor” y, en el campo del seguro, se acepta corrientemente distintas acepciones, de acuerdo con el fin que se persigue; nos limitaremos solamente a recalcar que pueden existir diferentes criterios para evaluar una pérdida eventual y que el seguro está destinado únicamente a compensar tal pérdida.

Existen bienes a los que se puede atribuir únicamente un valor convencional, como es el caso típico de la vida humana. En el caso de pólizas sobre la vida o contra accidentes, es el contratante el llamado a valorizar su propia vida, pudiendo hacerlo dentro de márgenes muy amplios, de acuerdo con su capacidad de generar recursos económicos dentro de un determinado espacio de tiempo.

Principio de Contribución: Podría darse el caso que el mismo bien sea asegurado por su valor real con distintos aseguradores. En tal eventualidad, si cada uno de los aseguradores indemnizara un siniestro en su totalidad, el asegurador resultaría recibiendo una suma de dinero superior al daño sufrido. Esta práctica sería contraria al espíritu y en consecuencia entra en acción el llamado “Principio de Contribución”, en virtud del cual el monto del siniestro se prorratea entre los distintos aseguradores, a razón de la suma nominal cubierta por cada uno de ellos.

Para recordar al asegurado la existencia de este principio y para evitar al mismo tiempo posibles abusos, se le invita a declarar, en su solicitud de seguro, las pólizas que tuviera vigentes sobre el mismo riesgo, las que serán tomadas en consideración al liquidarse un siniestro. Claro está que no hay nada malo en contratar varios seguros en distintas compañías aseguradoras, siempre y cuando el monto total asegurado no exceda del valor real.

Como es natural, las pólizas de seguro de vida constituyen caso parte, quedando normalmente fuera del campo de aplicación del principio de contribución.

Así como puede ser que el asegurado contrate seguros en exceso del valor real del bien asegurado, también se presenta en la práctica el caso opuesto, caracterizado por el hecho de que el monto asegurado bajo una póliza o un conjunto de pólizas, resulte inferior al valor real del bien. En este caso la doctrina considera que el propio asegurado se constituye en asegurador por la diferencia entre el valor real y el valor cubierto por las pólizas. Se hable en este caso de “coasegurador”, para indicar esta particular dualidad, por la cual el asegurado es también, parcialmente, su propio asegurador. En tal circunstancia, todo siniestro es liquidado en la misma proporción que el valor asegurado guarda con el valor real.

Coaseguro: En seguros este término expresa la condición que dos o más aseguradores participan de la cobertura o póliza que ampara un mismo riesgo. Aplica el concepto de DISTRIBUIR un riesgo, y normalmente es pactado mediante la firma por las compañías participantes de una “CLÁUSULA DE COASEGURO”.

En ella se expresan las compañías así como su porcentaje de participación, es decir, cada coasegurador asume cierto porcentaje del riesgo, recibe el mismo porcentaje de la prima y participa en la misma proporción de cada pérdida que ocurra.

A la compañía emisora del riesgo se le designa como “LIDER” y a las compañías participantes como “COASEGURADORAS”.

Se utiliza también el término de coasegurador, cuando el mismo asegurado toma el carácter de asegurador soportando una parte del riesgo.

Reaseguro: Es la cesión de una parte de la cobertura y de la consiguiente responsabilidad del seguro a otra entidad llamada reaseguradora, mediante un contrato especial llamado “tratado de reaseguro”, en que están pactadas todas las condiciones de tal cesión como son: capacidad, ámbito territorial, riesgos excluidos, comisiones, retenciones, impuestos, liquidación de primas de reaseguro, etc.

El Reaseguro es un instrumento técnico del cual se vale una compañía de seguros para conseguir la compensación estadística que necesita, igualando los riesgos que componen su cartera, mediante la cesión de parte de ellos. En otras palabras, el reaseguro sirva para distribuir entre otras compañías los excesos de mayor volumen.

Se puede resumir como: El seguro del seguro.

Principio de Indemnización: Es la cantidad de dinero que desembolsa el asegurador a favor del asegurado, al producirse un siniestro cubierto por la póliza.

El asegurador puede cumplir con la obligación de indemnizar de diversos modos:

  • Pagando en efectivo el importe tasado de los daños.
  • Reparando o reemplazando a su cargo el objeto dañado.
  • Brindando servicios: seguro de enfermedad, el tratamiento en hospitales.

Principio de Subrogación: Existen siniestros que no son imputables a nadie en particular, en cuyo caso se habla comúnmente de “fuerza mayor” o “Actos de Dios” y otros; en que la responsabilidad de la ocurrencia de determinados siniestros puede ser atribuida a terceras personas, naturales o jurídicas. Estas circunstancias no eximen normalmente al asegurador de cumplir con las obligaciones pactadas, pero en cambio, se le otorga la facultad, expresamente reconocida en la póliza, de iniciar acción administrativa o legal contra el causante del siniestro, para tratar de recuperar en tal forma el monto pagado al asegurado. Se expresa este estado de cosas diciendo que el asegurador subroga al asegurado en acción contra los causantes del siniestro.

La Prima: Es la aportación económica que ha de satisfacer el contratante o asegurado a la entidad aseguradora en concepto de contraprestación por la cobertura de riesgo que ésta le ofrece.

Desde un punto de vista jurídico, es el elemento real más importante del contrato de seguro, porque su naturaleza, constitución y finalidad lo hacen ser esencial y típico de dicho contrato.

Las primas no son uniformes y se aplican en razón de los montos asegurados y de la peligrosidad de los riesgos. El concepto de mutualidad, tan sencillo y sugestivo en teoría, requiere en la práctica una mecánica muy delicada para su buen funcionamiento. Los principios básicos en que tal funcionamiento descansa son materia de estudio de las ciencias estadísticas y actuarial.

El enfoque general es muy simple. Supongamos que existe un grupo de mil casas de iguales características, cada una con un valor de US$ 500,000. Si cada propietario pagara por concepto de seguro tres dólares por cada mil del valor de la casa, el total que recaudaría la compañía aseguradora sería de US$ 1’ 500.000, importe suficiente para pagar tres siniestros totales. Ahora bien, si los datos estadísticos disponibles demuestran que la frecuencia de los siniestros totales en el lapso de un año, es de tres o menos casos entre cada mil, las primas recaudables sería suficientes para otorgar cobertura a todos los propietarios durante un año.

Limitando el ejemplo a este simple esquema, es necesario para que el seguro puede funcionar, que la frecuencia anual de siniestros totales no sea superior a tres por mil. Para que así sea, es decir para que la prima esté correctamente bien calculada, la tasa de tres por mil debe ser derivada de un cuidadoso relevamiento de datos estadísticos durante un largo número de años, sobre un material homogéneo con el grupo asegurado.

Es preciso también, que el grupo de casas sea lo suficientemente grande para que pueda aplicarse la llamada “ley de los grandes números”, la cual garantiza que la frecuencia de siniestros no se alejará en forma significativa de la frecuencia teórica. En realidad, la ley de los grandes números y los desarrollos matemáticos que de ella se derivan, expresan mucho más que el enunciado excesivamente simple que se acaba de mencionar.

Esta corta mirada a un esquema puramente teórico, nos permite sin embargo, entrever las grandes dificultades que surgen al tratarse casos prácticos.

En primer lugar, la colectividad asegurada no será lo suficientemente grande para que la ley de los grandes números encuentre correcta aplicación y, la cantidad de mil unidades no puede considerarse “grande” para los efectos de esta ley; en segundo lugar, es prácticamente imposible que todas las unidades sean del mismo valor y de las mismas características; en tercer lugar, existen los siniestros parciales, cuya frecuencia es mayor que la de los siniestros totales; finalmente, un buen asegurado puede sufrir siniestros mas de una vez al año, circunstancia que hace aún mas difícil la evaluación correcta de los riesgos, que de por si es una tarea ardua y delicada y que aún no ha sido llevada a cabo completamente por ningún ramo de seguros, con la sola excepción del seguro de vida que cuenta con datos estadísticos mas refinados.

Como se ha podido apreciar, la prima técnicamente, es el coste de la probabilidad media teórica de que haya siniestro de una determinada clase.

El asegurador no se limita a cobrar el asegurado el precio teórico medio de esa probabilidad (PRIMA PURA o DE RIESGO),, sino que ha de gravarla con una serie de recargos, tales como:

  • Gastos de Administración: (cobro de primas, tramitación de siniestros, haberes de personal de la empresa, etc.)
  • Gastos de Producción: (comisiones de los corredores de seguros)
  • Recargo Comercial (para obtener un beneficio lógico por el capital que arriesga la empresa aseguradora y el trabajo que desarrolla)

Todos estos recargos convierten la prima pura o prima de riesgo en PRIMA COMERCIAL.

Todavía la entidad aseguradora ha de satisfacer otra serie de gravámenes que repercuten sobre la prima comercial y que se denomina Impuestos y Accesorios, los cuales dan origen a la PRIMA TOTAL que el asegurado ha de pagar definitivamente a la aseguradora.

En resumen, los elementos componentes de la prima son los siguientes:

  • Precio teórico medio de la probabilidad de que ocurra un siniestro.
  • Recargo por gastos de administración, producción, compensación y redistribución de riesgos, más el beneficio comercial.
  • Otros gastos accesorios o fiscales.

De estos elementos o de sus combinaciones surgen los siguientes tipos de prima:

  • Pura o Prima de Riesgo.
  • Bruta o Prima Comercial.
  • Neta o Prima de Tarifa.
  • Final o Prima Total.

A propósito de Prima y “Premio”: Existen en varios sectores de la actividad aseguradora, la tendencia a distinguir el significado y aplicación de estos términos, sosteniendo que “prima” es la tarifa, porcentaje o tanto por mil, que aplicado sobre la suma asegurada conduce a obtener el “premio”, que es el precio del seguro traducido en unidades monetarias.

Los aseguradores ingleses si tienen términos muy claros y precisos: “rate”, tarifa o costo proporcional y “premium”, prima o costo del seguro a cargo del asegurado. Es muy probable que una errónea traducción del inglés premium haya conducido a determinar premio equivocadamente y no prima.

Sea cual fuere el punto de vista, debe usarse simplemente prima tanto para el precio proporcional o porcentual como para el precio o cantidad traducida a unidades monetarias. Mas bien, si se mantiene el interés en distinguir ambos conceptos mediante vocablos distintos, habrá que decir que el primero sea tarifa, tasa o tipo y el segundo llanamente prima.

BIBLIOGRAFÍA CONSULTADA

  • Sr. Alfredo Cogorno
    Asegurador Nato
    Lima – Perú
  • Diccionario Básico de Seguros
    Julio Castelo Matrán
    José María Pérez Escacho
    Colección Temas de Seguros
    Editorial Mapfre S.A. - Madrid
  • Introducción al Cálculo Actuarial
    Hugo E. Palacios Gomero
    Editorial Mapfre – Madrid
  • A B C de Seguros
    Francisco Zúñiga Díaz
    Gerardo Pérez Leal
    Dpto. de Publicaciones -
    Instituto Nacional de Seguros de Costa Rica
  • Principios y Práctica de Seguro
    Suiza de Reaseguros

 

Gabriel

(20 de noviembre de 1954, Lima, Perú) Preside la Asociación de Consumidores y Usuarios de Seguros (ACUSE). Tiene estudios de Ing. Industrial, Economía y Derecho, pero se considera un Profesional de los Seguros, donde labora desde los 19 años. Es Conferencista Asesor Internacional en la materia.

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