La Transferencia del Riesgo

Merece la pena analizar brevemente la naturaleza intrínseca de un contrato de seguros, por medio del cual una persona o entidad expuesta a un riesgo, lo transfiere a otra a mérito del pago de una determinada cantidad, denominada prima.

La parte que asume el riesgo se llama Asegurador y principalmente exige del cedente del riesgo, el fiel cumplimiento de dos obligaciones muy importantes.

El pago de una suma de dinero llamada “Prima”, la cual sumada a las que paguen los otros cedentes de su riesgo, constituyen el fondo para satisfacer eventuales siniestros sufridos por unos cuantos de ellos. Estas primas están recargadas, con un porcentaje que contempla los gastos de adquisición, administración y la utilidad del Asegurador. Se puede decir que es la parte económica muy importante para el Asegurador.

Actuar como si no estuviese asegurado; siempre se dice que el contrato de seguros es de “buena fe” y bajo este concepto encaja perfectamente lo antes enunciado, pues debe evitarse la tendencia de obtener beneficios más allá de los que la póliza cubre y de reclamos producidos por la manifiesta negligencia del Asegurado.

El seguro no es una apuesta y su finalidad única consiste en compensar un daño sufrido dentro de los límites que el propio seguro especifique. Aparece evidente, en consecuencia, que el riesgo tiene que ser real, es decir la pérdida tiene que ser posible, pero inciertos son la época en que ocurra y si efectivamente ocurre.

Para que la transferencia del riesgo se realice, el cedente, previamente debe de identificar y evaluar las eventualidades a que se encuentra expuesto, debiendo combinar recursos humanos y financieros para tratar de darle la solución adecuada y determinar cuáles son los riesgos que puede asumir por cuenta propia y las que necesariamente tiene que transferir a la aseguradora, a este procese se le conoce como “Administración de Riesgos”.

INTERMEDIARIOS:
La forma más común y usada para que la transferencia del riesgo se efectúe a la aseguradora, es mediante la intervención de personas naturales o jurídicas totalmente independientes, que brindan asesoría, representación administrativa y colocación de las propuestas de sus clientes, en los mejores términos y en las compañías de seguros que a su criterio sean garantía de cumplimiento.

Estas personas naturales o jurídicas reciben el nombre de “Corredores de Seguros”, cuyo nombramiento es autorizado por el asegurado o contratante, mediante una carta, facultándolo para realizar actos administrativos de representación, mas no de disposición.

Las comunicaciones al Corredor de Seguros surten efecto en relación a su representado.

Los Corredores de Seguros pueden ser diferenciados en dos clases:

  • Agente: Es la persona natural que brinda sus servicios, generalmente en forma directa al asegurado y el número de sus clientes está en relación con la capacidad de atención que él pueda brindar. Sus costos administrativos son bajos.
  • Broker: Entidad jurídica que cuenta con infraestructura según el tamaño de su clientes y que en muchos casos con equipo de profesionales de primer nivel. Sus gastos administrativas son elevados, y varía según la estructura de la empresa.

En ambos casos, para poder actuar como intermediarios deben contar previamente con la autorización de las autoridades que vigilan y controlan la actividad aseguradora.

Cuando la transferencia ha sido propuesta a la aseguradora, ésta tiene que tomar la decisión en base al “Análisis del Riesgo”, que es el instrumento técnico del que se vale para lograr el adecuado equilibrio en sus resultados. Fundamentalmente, se concreta en los siguientes aspectos:

  • Selección de riesgos: Mediante la cual se procura la aceptación de sólo aquellos que por sus características propias se presuma que no van a originar necesariamente resultados desequilibrados por no ser peores que el promedio de su categoría.
  • Previsión de riesgos: Conlleva se adopten las medidas precautorias adecuadas, especialmente en riesgos de naturaleza industrial, para evitar la ocurrencia de siniestros.
  • Control de Resultados: Significa aplicar aquellas fórmulas de carácter excepcional cuando, tras el análisis de los resultados obtenidos, se aprecie que son las únicas adecuadas para conseguir el necesario equilibrio técnico: franquicias discriminadas, anulación de pólizas deficitarias, delimitación de las garantías, imposición de exclusiones de cobertura, etc.

El “Análisis del Riesgo” que realizan las aseguradoras, corre a cargo de su personal técnico, el que en muchos casos recurre a los servicios de profesionales independientes para efectuar las inspecciones, valorizaciones y prevención de siniestros. Estos servicios lo pueden brindar personas naturales o jurídicas que reciben el nombre de Peritos de Seguros y que para ejercer sus funciones deben de contar previamente con la autorización de las autoridades que vigilan controlan la actividad aseguradora.

 

Gabriel

(20 de noviembre de 1954, Lima, Perú) Preside la Asociación de Consumidores y Usuarios de Seguros (ACUSE). Tiene estudios de Ing. Industrial, Economía y Derecho, pero se considera un Profesional de los Seguros, donde labora desde los 19 años. Es Conferencista Asesor Internacional en la materia.

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