Seguros

La Historia del Seguro

En realidad no se conoce mucho en lo que se refiere a la historia del seguro, ya que como institución es bastante joven. El hombre desde su aparición en la tierra, siempre ha estado ligado al reto que representa lo imprevisto.

Originalmente, en su condición de solitario nómada enfrentaba peligros y dificultades que conforme las iba superando, veía la necesidad de compartir estas experiencias con sus otros semejantes, para juntos protegerse recíprocamente, constituyéndose de esta manera en un tipo organizado bajo una sociedad.

Con el tiempo, esta nueva forma de vida, también le traería consigo innumerables situaciones riesgosas que lo obligaría a continuar su lucha para sobrevivir, ya no pensando sólo en él, sino además, en el grupo de personas más ligadas a su entorno, es decir, su familia.

A partir de ese momento, la familia se convierte en el eje de la sociedad y era la que soportaba la pérdida que cualquiera de sus miembros pudiera sufrir, ya que la no existencia de una economía debidamente organizada y el poco comercio hacían innecesario el seguro, aunado a las supersticiones fatalistas (temor a Dios) de aquellos tiempos.

EL SEGURO EN LA EDAD ANTIGUA

De lo que se ha encontrado como datos referenciales, se desprende que existían instituciones que tenían algunos principios de las modernas técnicas del seguro, por ejemplo:

Babilonia:
Durante el reinado de Hammurabi (2000 AC) los miembros de las caravanas se juntaban para asumir las pérdidas que pudieran sufrir.

India:
Toda persona que tuviera una deuda y necesidad de viajar, debía pagar un interés cuyas tasas eran:

  • Por Tierra 10%
  • Por Mar 20%
  • Promedio Normal era 5%

Roma:
“Lex Rhodia de iactu” que en realidad estaba basada en el principio de la “avería gruesa“ tal como todavía existe en el seguro marítimo, donde los dueños de la carga y los propietarios del barco soportan conjuntamente una pérdida.

“Collegia Tenuiorum” que eran comunidades de gente muy pobre y que al fallecimiento de uno de sus miembros se le pagaba a la familia determinada suma.

En el ejército romano existían agrupaciones formadas por los soldados, con la finalidad de pagar cierta suma cuando el legionario era transferido, dado de baja o muerto en batalla.

EL SEGURO EN LA EDAD MEDIA (Siglos X al XIII)

Con el correr del tiempo al ir paulatinamente incrementándose la economía y el comercio, desaparecen las instituciones de la edad antigua y aparecen las Corporaciones.

Las Corporaciones eran asociaciones de personas dedicadas a un mismo gremio o profesión, con la finalidad de protegerse mútuamente contra peligros y pérdidas, tales como Incendio, Inundación, Robo, etc. Más adelante estas Corporaciones aceptaban a personas que no pertenecían al gremio, mediante el pago de determinada suma.

Desde la época de los griegos, se otorgaba un préstamo a la persona que tenía que transportar mercaderías por mar, constituyéndose en la base para lo que es el actual seguro de transportes marítimos.

Si no llegaba a su destino se quedaba con el préstamo y no pagaba intereses, pero si llegaba bien tenía que devolver el préstamo con un fuerte interés.

De acuerdo con el derecho canónico, en la Edad Media no estaba permitido cobrar intereses y al prohibir el Papa Gregorio IX en el año 1230 los préstamos para el transporte de mercancías por mar, se hizo muy difícil el conceder tales préstamos motivando que poco a poco la gente conocedora de estos menesteres fuera separando el riesgo de lo que en un principio era el préstamo, para así ir abriendo las puertas a lo que más adelante sería el Seguro propiamente dicho.

LA VERDADERA HISTORIA DEL SEGURO

Siglos XIV al XVI:
En 1347 en Génova se hace el primer contrato por escrito y se denomina al documento “PÓLIZA”, en el que constan las condiciones de un seguro marítimo.

A partir de esta época van apareciendo una serie de normas legales para regular y controlar el seguro, siendo una de las primeras ordenanzas de Barcelona en 1435.

Como dato muy significativo, en 1543 llegaron por primera vez al Perú, mercancías aseguradas en España.

Siglos XVII al XIX:
En el siglo XVII grupos de grandes capitalistas se reúnen para formar empresas dedicadas al comercio, abarcando muchos negocios en países de ultramar, convirtiéndose en los precursores de las actuales sociedades por acciones; paralelamente a este significativo avance se fundan las primeras Compañías de Seguros, debido principalmente a los devastadores incendios de Londres en 1666 y Ámsterdam en 1671, que demuestran la necesidad del Seguro de Incendio.

Durante este período aparecen las primeras aseguradoras como sociedades anónimas. En Francia en 1681 se dicta una ordenanza que establece los principales preceptos sobre materia de seguros. En Inglaterra se funda en 1681 una Compañía de Seguros contra Incendio.

En 1688 nace el Lloyd´s en un café de Londres cuyo propietario era Edward Loyd´s. Los parroquianos eran todos patrones de buques, banqueros o comerciantes y allí formalizaban los Seguros de Marítimos. Por acta del Parlamento en 1871, el Lloyd´s es reconocido como una corporación que subsiste hasta la fecha, con cerca de 30,000 suscriptores (“names”).

En 1720 se funda otra Compañía de Seguros, para cubrir el riesgo Marítimo y competir con el Lloyd´s en Londres.

En Hamburgo se promulga una ley sobre Seguros en 1731.

A mediados del siglo XIX en Centro América, Sud América y el Caribe comenzaron a operar diferentes Agencias y Compañías de Seguros.

  • 1784 Argentina
  • 1789 México
  • 1795 Cuba
  • 1808 Brasil
  • 1854 Uruguay
  • 1866 Venezuela
  • 1874 Colombia
  • 1886 Ecuador
  • 1895 Perú

Siglo XX:
Con el gran avance tecnológico, social, económico y legal del siglo XX (mundo moderno), el seguro se ha desarrollado en forma excepcional, especialmente en el aspecto social, pues se fundan instituciones para proteger el capital humano, la vida de los trabajadores contra los riesgos de accidentes, enfermedad, etc. El auge mundial que ha tomado el seguro en este siglo queda demostrado con la siguiente estadística.

  • A principios del siglo XIX existían 30 compañías de seguros.
  • En 1850, 300 en 14 países.
  • En 1900, 1300 en 26 países.
  • En 1969, 10,000 en 71 países.
  • En 1996, se han registrado alrededor de 14,000 empresas ligadas a seguros (cía. de seguros, reaseguros, corredores de seguros y reaseguros, ajustadores, etc.)

La evolución del seguro en América Latina, se debe a la intervención europea como Inglaterra, España, Francia y Suiza.

 

Definición del Seguro

La definición exacta no existe, pues desde el punto de vista jurídico, económico, estadístico, actuarial, se han esbozado diferentes conceptos, entre los cuales figuran los siguientes:

Alfredo Manes:
“El seguro es la protección mutua de numerosas existencias económicas, análogamente amenazadas, ante necesidades fortuitas y tasables en dinero”.

Lucena V. Cranford: (Seguros Generales-Magee)
“El seguro es un contrato por el cual una de las partes, en consideración a un precio, que a ella se le pagó, adecuado al riesgo, da seguridad a la otra parte de que ésta no sufrirá pérdidas, daño o perjuicio por el acaecimiento de los peligros especificados sobre ciertas cosas que pueden estar expuestas a tales peligros.

Willett A.H. (Seguros Generales-Magee)
“El seguro es un instrumento social por el que se hacen acumulaciones que sirven para enfrentarse a pérdidas inciertas de capital, lo que se lleva a cabo transfiriendo los riesgos de muchos individuos sobre una persona o sobre un grupo de personas. Siempre que haya una acumulación para pérdidas inciertas o una transferencia de riesgo, tendremos uno de los dos elementos del seguro; solamente cuando estos dos elementos se han reunido, al combinarse los riesgos de un grupo, tendremos el seguro”.

Raúl Semien
“La noción del seguro es simple, es más fácil soportar colectivamente las consecuencias dañosas de los riesgos individuales que dejar al individuo solo expuesto a consecuencias provenientes de siniestros o de responsabilidqad en que puede incurrir.

Ha sido formuladas muchas definiciones similares y todas contienen el concepto correcto, pero, la mayoría es simplista o demasiado detallista según sea el punto de vista de la profesión a que se dedique quien lo define.

El seguro no es el único medio de cubrir pérdidas, también existen otras posibilidades como:

  • El ahorro, que constituido por los propios medios, tiene la desventaja que puede ocurrir la pérdida antes de contar con los fondos necesarios, por lo que la cobertura prevista no bastará.
     
  • Asistencia ajena, prestada por el Estado, sociedades de beneficencia, autoridades locales y por último la familia, sin embargo éste medio de protección está totalmente dependiente de la voluntad de otros, por lo que el individuo siempre estará a expensas de que la ayuda que reciba no será producto de un derecho sino de un acto humanitario.

El seguro como institución le da a la persona pleno derecho a recibir una prestación, producto de u pacto o convenio bilateral, consensual y oneroso que a su vez también lo sujeta a cumplir ciertas obligaciones.

Expresado en otro forma, el seguro es la institución técnica, jurídica, económica por la que el asegurado en razón del pago de una prima, es indemnizado por el asegurador por los daños o mermas económicas sufridas en su patrimonio, recibiendo una suma, bien sea capital o renta, en lugar y tiempos determinados, al producirse ciertas eventualidades, independientes de la propia voluntad y previamente pactadas, por lo que es un contrato celebrado entre dos partes que se obligan sobre materia o cosa determinada, las que deben respetar y cumplir a cabalidad.

La importancia económica del seguro, tiene un gran efecto sobre el Asegurado, ya que es una fuente de seguridad para el crédito, porque facilita la obtención de hipotecas y otras operaciones financieras. Igualmente le permite sortear las dificultades presentadas por pérdidas ocasionadas por hechos accidentales.

Clasificación sistemática del seguro:

Existen varias formas de agrupar los seguros:

  • La más común conocida como “Materia Asegurada”.
  • El seguro de personas, es decir el individuo.
  • El seguro de cosas, de objetos físicos individuales o todo activo o capital de una persona natural o jurídica.

Los ingleses hacen la siguiente separación:

  • El seguro de personas.
  • El seguro de patrimonios.
  • El seguro de responsabilidad civil.

Además el seguro inglés distingue entre:

  • Seguro Marítimo.
  • Seguro no Marítimo.

Según afecte a la sociedad, se divide:

  • Seguro social.
  • Seguro individual.

Según la categoría legal, se distingue:

  • Seguro privado.
  • Seguro estatal.

El seguro puede ser obligatorio o facultativo:

· Obligatorio

  • El estado como único asegurador = monopolio
  • El sector privado: Responsabilidad Civil de automóviles
  • Mixto

· Facultativo

  • El estado } La persona puede
  • El sector privado } escoger donde
  • Mixto } se asegura.


LA ORGANIZACIÓN DEL SEGURO

Toda comunidad compuesta por intereses económicos individuales, sujetos a riesgos parecidos, debe estar organizada en corporaciones que pueden ser a través de:

  • Estado – Nivel Nacional.
  • Municipio – Local.
  • Cooperativo – Gremial.
  • Privado – Cías. de Seguros.
  • Individual – Lloyd´s.

Los distintos miembros de la comunidad no se comunican ni se conexionan entre si, sino con la corporación, es decir la Aseguradora.

La aseguradora privada

Entre las compañías privadas, la sociedad anónima es quizás la forma más común de la aseguradora. En la mayoría de los países, casi todas las compañías de seguros tienen un capital social formado por acciones normativas, estando gobernadas por Juntas Generales de Accionistas, cuya representación ejerce el Directorio, además del cuerpo ejecutivo encabezado por el Gerente General.

Existen además las asociaciones de aseguradores que reúne a todas las compañías privadas de determinado territorio o país.

El Estado y el Seguro

Es innegable la intervención del Estado en la actividad aseguradora, la cuestión es la forma:

  • Como asegurador.
  • Como supervisor.
  • Ambas cosas.

El Estado como asegurador

  • Mercado libre .- compite con los aseguradores privados, el individuo decide con quien se asegura.
  • Monopolio .- el individuo es libre de asegurase o no, pero si se asegura lo debe hacer con el estado o los seguros pueden ser obligatorio y el individuo lo debe tomar con el Estado.
  • El Estado puede declarar la obligatoriedad de la contratación de cierto tipo de seguro, sin que él sea el asegurador.

El Estado como asegurador

El desarrollo del seguro es tan grande que ya no hay nadie que no tenga que ver con él de alguna manera, por lo que para su transparencia y buena práctica comercial sea correcta a la confianza depositada, el control del Estado es una obligación.

El Estado, autoriza previamente la obtención de una licencia para el funcionamiento de las Compañías de Seguros, dictando ciertas normas con relación a la dirección y manejo de las mismas, exigiendo la publicación permanente de cierta información que debe constar en determinados documentos, tales como: balances, cuentas de ganancias y pérdidas, accionistas, inversiones, fondos de garantías, reservas técnicas, etc.

 

El Concepto del Riesgo

Riesgo es, desde un punto de vista estadístico y actuarial, cualquier fenómeno aleatorio, que sea capaz de producirse o no en un determinado momento o espacio de tiempo, según leyes estadísticas que pueden o no ser conocidas.

Se puede resumir como la incertidumbre de la ocurrencia de un suceso con efectos negativos, considerando la magnitud de dichos efectos.

En materia de seguros la palabra riesgo no se refiera siempre, necesariamente, a un suceso dañino o nocivo, sino exclusivamente al hecho aleatorio. Así, por ejemplo, son riesgos en la acepción común de la palabra los de incendio, de terremoto, de accidentes y otros; pero también existe el riesgo de que un asegurado bajo póliza de vida alcance una edad determinada y por consiguiente adquiera derecho a una prestación supeditada a esa circunstancia.

El riesgo en seguros, es un concepto que se utiliza para expresar indistintamente dos ideas diferentes; de un lado, riesgo como objeto o bien material (persona o cosa) asegurado; de otro, riesgo como posible acontecimiento o contingencia (daño que pueda o no suceder) cuya aparición real o existencia se previene y garantiza en la póliza.

Características:

El riesgo debe ser determinable con precisión, para que el contrato de seguro adquiera su verdadero sentido y no se preste a interpretaciones dudosas, debiendo reunir las siguientes características:

Incierto o Aleatorio: Sobre el riesgo ha de haber una relativa incertidumbre, pues el conocimiento de su existencia real haría desaparecer la aleatoriedad, principio básico del seguro.

Esa incertidumbre no solo se materializa de la forma normal en que generalmente es considerada (ocurrirá o no ocurrirá) sino que en algunas ocasiones se conoce con certeza que ocurrirá, pero se ignora cuando, tal es el caso del seguro de Vida Entera.

Posible: Ha de existir la posibilidad de riesgo, es decir, el siniestro cuyo acaecimiento se protege con la póliza de “poder suceder”, tal posibilidad o probabilidad tiene dos limitaciones extremas: de un lado la frecuencia; de otro lado la imposibilidad.

La excesiva reiteración del riesgo y su materialización en siniestro atenta contra el principio básico antes aludido: la aleatoriedad y se convertiría en un servicio de conservación.

Del mismo modo, la absoluta imposibilidad de que el riesgo se manifieste en siniestro, resultaría tan absurda como la reiteración continua de siniestros.

Concreto: El riesgo ha de ser analizado y valorizado por la aseguradora en dos aspectos: cualitativo y cuantitativo, para poder decidir su aceptación y fijar la prima adecuada.

Lícito: El riesgo que se asegure no ha de ir, según se establece en la legalización de todos los países, contra las reglas morales o de orden público ni en perjuicio de terceros, pues de ser así, la póliza que lo protegiese sería nula automáticamente.

Este principio de la licitud tiene sin embargo dos excepciones aparentes materializadas, en el seguro de Vida, en el que se puede cubrir el riesgo de muerte por SUICIDIO (circunstancia que lesiona el principio de orden público) y en el seguro de Responsabilidad Civil, en donde pueden garantizarles los daños causados a terceros cometidos por IMPRUDENCIA (aspecto legalmente sancionado por el ordenamiento penal de cualquier país).

Fortuito: El riesgo debe provenir de un acto o acontecimiento ajeno a la voluntad humana de producirlo. No obstante, es indemnizable el siniestro producido a consecuencia de actos realizados por un tercero, ajeno al vínculo contractual que une a la entidad y al asegurado, aunque en tal caso la aseguradora se reserva el derecho de ejecutar acciones pertinentes contra el responsable de los daños (principio de subrogación).

TIPOS DE RIESGOS:

En la contratación de seguros hay dos clases de riesgos, uno en función de la persona y otro en cuanto al bien por asegurar, que determinan el riesgo moral y el riesgo físico.

Riesgo Moral: Puede definirse como el riesgo que se deriva de la buena reputación de la persona por asegurar o del contratante del seguro. Algunos aseguradores, también lo califican como Riesgo Abstracto, cuya posibilidad de conocer es bastante subjetiva, pues comprende las cuales mentales y morales del asegurado o de sus representantes.

El riesgo moral debe ser bueno, de lo contrario el negocio de seguros no podría celebrar contratos ante el temor de incumplimiento, dolo o fraude.

Basándose el contrato de seguros en el PRINCIPIO DE BUENA FE, el contratante, como el asegurado y la compañía aseguradora, deben reunir cualidades reconocidas de buena reputación, honestidad, solvencia económica, etc., que permitan celebrar el contrato sin dudar del cumplimiento serio y oportuno de las obligaciones que a cada uno corresponden.

Riesgo Físico: También conocido como Riesgo Concreto que se identifica con la materia asegurada o el bien que esta sujeto a la consecuencia de sufrir una pérdida. Puede definirse como el riesgo que se deriva de las características físicas o materiales del objeto o actividad por asegurar, tales como su naturaleza o construcción, situación, condición, protección y uso. La importancia de estas características varían naturalmente según la clase de seguro de que se trate, pudiendo hacerse mucho para mejorar el riesgo físico, aunque muy poco se puede hacer para mejorar el riesgo moral.

En la práctica es difícil y hasta a veces imposible separar el riesgo físico o concreto del abstracto o moral; pues ambos están muy a menudo conectados, especialmente en el seguro sobre personas.

 

Gabriel

(20 de noviembre de 1954, Lima, Perú) Preside la Asociación de Consumidores y Usuarios de Seguros (ACUSE). Tiene estudios de Ing. Industrial, Economía y Derecho, pero se considera un Profesional de los Seguros, donde labora desde los 19 años. Es Conferencista Asesor Internacional en la materia.

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